viernes, 2 de marzo de 2007

Dede hace 30 años prohiben la venta de ostión pero nadie respeta la disposición de la Secretaría deSalud





*.- A pesar de que está prohibida la venta
de los moluscos bivalvos, paga "mordida"
*.- Los Empleados de la Secretaría de Salud
despreocupados por la salud de pueblo

*.- Nunca han regulado a los comerciantes
ambulantes de la playa "Bagdad"


Oscar Treviño Jr.
- ¿Oiga, no sabe que está prohibida la venta de ostión?
- ¡Po's si!, pero vale más ganarse la gorda -trabajar- que andar robando.
Jorge Chávez, vino desde la Huasteca Potosina y se quedó en Matamoros a trabajar. Ayer lo hacía en la playa Bagdad vendiendo ostiones en su concha a sabiendas de que esta prohibida la venta.
- ¿Y si viene Salubridad y le pide el producto?
- Po's se lo doy, yo no peleo con las autoridades.
- ¿Pero, va a perder su negocio?
- Ya sé...sé que estoy mal, pero tengo que trabajar.
LO MISMO DA, MANGOS QUE OSTIONES
Jorge Chávez –desconoce su apellido materno- aseguró que le acababa de pagar los 30 pesos de cuota a los cobradores que están en la playa Bagdad y agrega:
“El que cobra a veces anda en patrulla policíaca y tenemos que pagarle. Lo mismo da vender mangos que ostiones. Hay que pagar los 30 pesos porque nos dejen vender”.
- ¿Cuánto gana a diario por vender ostión?
Jorge constantemente se lavaba las manos dentro de la cubeta del número seis… un poco nervioso respondió:
- “Me gano como 150 pesos diarios -15 dólares- , contando la cuota de los 30 pesos. Luego tengo que repartir la mitad a Francisco, que es al que le ayudó a vender”.
- ¿Quién es Francisco?
- Po's uno al que yo le ayudo a vender. No sé sus apellidos pero un día yo vine a la playa a pedir trabajo y él me ayudó.
LOS HIRIERON PARA ROBARLO
De nueva cuenta el vendedor de ostiones en su concha, por cierto llenos de fango, dijo que en la feria de Valle Hermoso –ciudad vecina de Matamoros- , fue herido con arma blanca y lo robaron. “Lo que pasa es que me vieron que estaba sacando mucho dinero. Trabajaba en donde se pone la cara de un chango y el cliente le lanza pelotas de beisbol”, explica.
“Si le pega tres veces, po's te ganas “un seis” de cervezas. El caso es que allí mismo en la feria cuando todo estaba apagada la luz y dormido me robaron”, relata y abunda:
“Sentí una herida aquí en el cuello y cachete, Luego otra en la panza y por la espalda. Me quitaron los 15 mil pesos de ganancias”.
“La policía agarró al que me asalto pero no sé porqué, después lo dejaron ir y yo estuve internado en el hospital, pero los amigos de la feria me pagaron cuatro mil 800 de los gastos médicos. Pero, gracias a Dios que estoy vivo”.
SE GRANJEA LA COMIDA
- ¿Siempre vende ostiones?
Por enésima ocasión se volvió a lavar las manos en la cubeta del seis y contestó:
“No, como a veces no me alcanza y eso que soy sólo y no tengo casa, pues duermo cuando me gana el cansancio”.
- ¿Entonces?
- Bueno pues le ayudó al dueño del restaurante "El Catan", le lavó los trastos y hago el aseo, por eso así me granjeo la comida.
- ¿Y si ahora llegaran los de Salubridad?
- “Po's les diría que se llevarán el ostión, pero no en cierto que se enfermen como dicen los de Salubridad”.
“Mire, yo tengo 32 años y desde hace como 25 he comido ostiones y nunca por esta… -se besó los dedos en señal de la Cruz-, me he maleado”.
“Le voy a decir otra cosa, cuando el ostión al abrirlo no tiene jugo es mejor tirarlo, porque entonces si te puedes enfermar. Si está bien cerradito no pasa nada a la gente”.
- ¡Oiga, pero esta bien sucia la concha del ostión!
- “Eso se arregla fácil -le dio varias zambullidas a uno de los ostiones en el agua de la cubeta del seis donde se lavaba las manos- y dijo ya está".
LA LEY, ES LA LEY
- ¿Qué precio tiene el ostión?
- “Po's a 20 pesos -dos dólares- la docena y si quiere uno, cuesta de un peso 50 centavos hasta tres pesos según yo vea el tamaño y la gente quiera”.
“Uno como le digo no saca mucho. Es más mire y mostró 18 pesos en monedas que sacó de la bolsa de su pantalón que un día fue azul.
- Bueno gracias, con permiso.
- ¿Puedo pedir un favor? -preguntó-.
- Si.
- “¿Me ayuda con los de Salubridad para que no me quiten los ostiones?”
- Bueno, pues...
- ¡Ándele!, mire al cabo yo tengo un amigo que tiene camarones de esos grandotes y le puedo regalar, yo tengo amigos...¡ándele!, es más cuando va a venir pero yo tenérselos guardados.
- No gracias.
Un niño se acercó al Jorge Chávez y compró un ostión. Le echó limón y salsa de una botellita texana.
Ese momento fue aprovechado por el reportero para retirarse. Jorge se fue con su carretón, pero poco tiempo después ya estaba siendo interrogado por los de Salubridad.
20 de abril de 2000

No hay comentarios: